Psicólogos de Harvard insisten en que no deberías esforzarte para ser feliz

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Aunque la felicidad es fugaz y eso es algo que la mayoría de las personas tienen claro, todos (o casi) tratan de alcanzarla a diario, pero según explica Susan David, psicóloga de la Facultad de Medicina de Harvard, en su libro Emotional Agility, la clave de la felicidad no está en buscarla, es algo que llega si muestras tus emociones. En una entrevista concedida a Business Insiders con mostrar se refiere a detener cualquier lucha interna sobre lo que deberías o no sentir. Es decir, no se trata de “obligarte” solo a tener pensamientos positivos o a sentirte bien todo el tiempo, sino que debes escucharte. Tampoco de esconder las decepciones o los problemas porque, asegura, siempre terminan saliendo.

Susan cita en su libro más de un estudio en el que se llegó a la conclusión de que las personas que leían con mucha frecuencia sobre la felicidad y, en cierto modo, se obsesionaban con el tema, eran más infelices que aquellas que no lo hacían. “Cuando tenemos un objetivo particular en torno a la felicidad nos lleva a la decepción. Cada revés y cada preocupación la tomamos como una prueba de que no somos lo suficientemente felices o de que hemos fallado en nuestro intento de ser feliz. Y esa no es una forma realista de vivir”, explica en su libro. Para ella la clave de la felicidad reside en esos pensamientos negativos. En aceptarlos y en ponerles solución. Puede sonar extraño pero esa aceptación es un motor de cambio que, además de fortalecer la autoestima, te hace aprender a no juzgarte, te fortalece y elimina esos problemas que surgen de no dejar darle vueltas a ciertos pensamientos recurrentes.

La ciencia de la felicidad

Al hablar de ser feliz se puede hablar de ciencia, y no solo porque sean muchos los expertos que la estudien, sino porque la felicidad es algo que se puede aprender. Al menos eso es lo que asegura Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard y experto en Psicología Positiva. En su libro Being Happy y en sus estudios, Tal coincide en buena parte con lo que apuntaba Susan: hay que liberarse del miedo al fracaso y de unas expectativas que, más que realistas, son perfeccionistas e impiden ser de verdad feliz. Se trata de aprender a vivir con lo que uno tiene, algo parecido a lo que vendría a predicar el lagom. Y añade que “es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos” porque suele llevar a la obsesión y al purismo en todo lo que rodea la vida. Vaya, que en esa frase reside la clave para lograr, sin apenas esfuerzo, el propósito de sonreír más.

Fuente: Hola F

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